Una luz más… que se apaga para mí Link to heading
“Linkin Park” ha regresado con energías renovadas, nuevo contenido y más conciertos… Pero todo eso ya ha pasado para mí. No sois vosotros chicos, esta vez soy yo.
Una de las letras de ‘One More Light’ del álbum homónimo dicta así: “¿A quién le importa si el tiempo de alguien acaba, si un momento es todo lo que somos? Bueno, a mí sí”. La canción impacta de forma mucho más radical cuando meses después Chester Bennington, quien compuso esta canción por el suicidio de su amigo íntimo Chris Cornell, decide quitarse la vida tras estar sumido en una profunda depresión. Chester perdió la vida y con ella también lo hacía la banda Linkin Park que aunque Mike Shinoda fuera el fundador y una de las voces principales de la misma esta se sumió en un profundo silencio y tristeza. Nada volvería a ser igual y tanto miembros como fans alrededor del mundo lo sabíamos perfectamente.

Linkin Park fue el grupo de mi vida desde que con 12 años mi primo me compartió la canción de ‘Points of Authority’ del disco de Hybrid Theory. “Esto seguro que te gusta”, me dijo. En mi época en la que escuchaba System of a Down o Slipknot llegaba a mi vida esta banda que desde el primer instante me tocó de una forma brutal. Las letras y su música completaban mi identidad de forma perfecta y conmigo a la de toda una generación de adolescentes que sentíamos ira y rabia, pero que a la vez sentíamos de forma melancólica que queríamos ser escuchados. Chester nos daba una voz en forma melódica pero también con su estilo ‘scream’ tan característico, convirtiéndose en una de las mejores voces de la historia del metal. Aún siento escalofríos al escuchar ‘Given up’ y esos legendarios más de 15 segundos seguidos.
Cuando Linkin Park anunció su regreso de la mano de una nueva cantante sin duda me alegré y sentí de nuevo una emoción indescriptible. El grupo de mi vida había vuelto, recuerdo que escuchaba aquel concierto en el que presentaban a Emily Armstrong a las 12 de la noche con una sonrisa de oreja a oreja y lágrimas en los ojos. Las primeras semanas desde que se anunciaron los primeros singles del nuevo álbum no podía parar de cantarlas con emoción como siempre había hecho. ‘Heavy is the Crown’ o ‘Two Faced’ sacan de nuevo mi lado salvaje similar al que saco con ‘From the Inside’.
Pero algo ha cambiado… Y no es Linkin Park.
Tampoco es su nueva cantante. Emily es una cantante bestial que encaja a la perfección en esta nueva etapa del grupo y es sobradamente capaz de cantar las canciones más exigentes de la banda. Pero tras el paso del tiempo me he dado cuenta de que ya no escucho a Linkin Park como antes. Ya no siento las mismas emociones que sentía. Hasta de los “peores” (prefiero llamar diferentes) álbumes de la banda como pueden ser One More Light o The Hunting Party podía ponérmelos en bucle sin parar durante meses. Hoy no siento esa misma sensación con el nuevo álbum, pero lo curioso es que empiezo a sentirlo con otros de los álbumes más clásicos.
Sin duda yo he cambiado evidentemente pero no estrictamente en gusto musical. Siento que más o menos me muevo en los mismos géneros que hace 20 años, pero tal vez sea cierto que he ampliado un poco mis gustos. Hoy en día escucho bastante metal progresivo (TOOL) metal industrial (Rammstein) o tanto me da por tirar por autores más icónicos en su campo como Buckethead o cambio radicalmente de registro para escuchar Jazz.

‘Worship’ Link to heading
Aquí debo hacer mención a otro de los grupos que me han marcado desde estos últimos años: “Sleep Token”, una banda que aunque no es estrictamente similar al “Nu Metal” de Linkin Park sí que es cierto que superan con creces el nivel de producción musical de estos segundos. Nada tienen que ver, pero sin querer encuentro similitudes a un nivel de emociones. Vessel ha sido capaz de tocar mi alma del mismo modo en el que Chester supo ser mi voz cuando tenía 12 años. Y aunque para mí Chester sigue estando a un nivel superlativo como vocalista sí que siento que Sleep Token como conjunto llena de color muchas más facetas de mi vida, me completa y lo más importante, me emociona como nunca antes me había emocionado escuchando una canción de metal.
Me gustaría describir como fue para mí la primera vez que escuché ‘Emergence’, el primer single anunciado del álbum Even in Arcadia de Sleep Token. El álbum anterior Take me Back to Eden es un ejercicio salvaje de producción musical radicalmente diferente al que hoy en día te encuentras en la “nueva generación” de bandas de metal de esta época de los 2020. Tenía altas expectativas de escuchar ese primer single así que me tomé mi tiempo. Antes de empezar a trabajar y después de desayunar me puse la canción en Youtube, preparé la canción, conecté los altavoces a la tele y me senté en el sofá. Empiezo a escuchar la voz de Vessel atravesándome no solo mis oídos sino todo mi cuerpo y después el resto de instrumentos hasta llegar a un nivel de sintonía pleno con la canción. Pero lo mejor llegó al final. Quién no haya escuchado esta canción le recomiendo que deje de leer este artículo ahora mismo y lo haga.
Llega el silencio… y de repente… un saxo, perturbando completamente mi momento zen al que cuidadosamente la canción me había llevado. Pero no me sobresalta, no me altera, simplemente me deja boquiabierto y maravillado como nunca antes me había sentido al escuchar por primera vez una pieza musical en estos últimos años. Me siento en una nube y dejo que el saxo me lleve hasta el final de la canción hasta que finalmente digo para mí mismo mientras esbozo una sonrisa: “Lo han vuelto a hacer”.
Irremediablemente mi corazón ya no pertenece a Linkin Park, esa magia simplemente ha desaparecido y siento que no es culpa de nadie. Mike Shinoda y los demás tienen todo el derecho del mundo a recuperar la actividad y a volver a producir como prefieran y nadie tiene el derecho de reclamar nada. Aunque pienso que esta nueva época merece la pena ser vivida lamentablemente no siento que deba estar ahí. Linkin Park ha anunciado 3 conciertos (3 conciertos!!!) en España para 2026, pero no siento la ilusión de ir a verles y eso que me perdí el concierto de Download de Madrid (sí, el último antes de la muerte de Chester y me arrepentiré de no haber ido durante toda mi vida), pero no siento el mismo anhelo por verles. Seguramente habrá quien disfrute de esta nueva etapa y me alegraré por ellos. La música merece ser escuchada y disfrutada.
Un abrazo Chester, donde quiera que estés. Perdóname.